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CASA DE LA CULTURAL DE BELLO

 



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Casa de la Cultura Cerro del Ángel

 

Calle 53ª,  No 52-23,  Bello (Antioquia)

 

Secretaría de Educación para la Cultura

Dirección de Fomento a la Cultura de Bello

 

Teléfonos: (+4) 272 57 56   /   452 19 73

 

(Indicativo Internacional: 57)

 

 

 

Acuerdo de Creación de la Casa de la Cultura de Bello

 

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EL NACIMIENTO DE LA CASA DE LA CULTURA “CERRO DEL ÁNGEL”  [1]

 

“No queremos un sótano para la cultura” gritó el pueblo, 

lo escuchó su gobernante y levantó un palacio.

 

 

De todos los centros culturales que existen en el país la historia del nacimiento de la Casa de la Cultura de Bello es una de las más interesantes,  dada la mezcla de veeduría y participación comunitaria,  aunada a la voluntad política de un gobernante.

 

De muchos años atrás (desde la década de 1960),  ya se venía hablando en Bello en diversas reuniones y agrupaciones ciudadanas,  de la necesidad de fundar una Casa de la Cultura para la ciudad.

 

A pesar del ya avanzado desarrollo urbano de Bello,  de su fuerte industrialización,  de su creciente población  (que para 1990 ya pasaba de las 300.000 personas).   A pesar además de contar con un fuerte movimiento cultural comunitario en los barrios  (representado en los líderes de recreación,  los artistas y grupos artísticos,  los grupos ecológicos,  los grupos juveniles y parroquiales,  y muchas más expresiones socio-culturales),  Bello no contaba finalizados los años 80 con una Casa de la Cultura,  como sí la había ya en casi todos los demás municipios del Departamento.

 

Frente a esta creciente expectativa,  en 1989 fue anunciada por parte de la primera alcaldía popular de Bello  (en cabeza del Doctor Alberto Builes),  la consecución de unos recursos con el Instituto para el Desarrollo de Antioquia (IDEA) a fin de construir con ellos la tan esperada Casa de la Cultura.   Para esto fue seleccionado el antiguo Teatro Bello, inmueble ubicado en la carrera 50, 52–63  que había sido declarado patrimonio arquitectónico por el Concejo Municipal de ese entonces.   Al parecer el teatro sería remodelado pero,  en lugar de esto,  la Alcaldía optó por su demolición.   Éste resultó ser el costoso precio que habría de pagarse por contar,  al parecer ahora sí,  con un espacio digno para la cultura.

 

Iniciada la construcción,  la comunidad vio poco a poco cómo,  contrario a los planos iniciales,  se iba levantando un insípido edificio de oficinas en las que se instalarían luego algunas de las dependencias de la administración municipal.   La esperada y burlada Casa de la Cultura fue relegada al primer piso,  un salón estrecho y sin ventanas (el mismo en el que hoy día sesiona el Concejo Municipal).   Para su legitimación la Administración Municipal nombró entonces un consejo administrativo conformado por algunas ilustres personalidades de la cultura municipal.

 

Algunos gestores culturales atentos a lo que estaba pasando decidieron liderar una decida campaña de rechazo a esta serie de errores administrativos,  convocando para el día 15 de abril de 1990 a una reunión amplia del ya fuerte movimiento cultural de los barrios.   Esta agrupación de líderes provino especialmente de los barrios El Rosario,  El Cairo,  Prado y Niquía, y lanzó entonces su primer comunicado a la ciudadanía bajo el nombre de Reunión de Artistas y Trabajadores de la Cultura.   Recogieron firmas,  movilizaron la prensa,  pegaron carteles en la ciudad y salieron a la calle a denunciar con disfraces y chirimías,  bajo el eslogan de “No Queremos un Sótano para la Cultura”.  

 

El proceso socio-cultural iniciado implicó luego la unión de otros barrios y la necesidad de conformar un ente jurídico que legitimara la representatividad del Movimiento Cultural Comunitario.  Nació así la Corporación Cultural REARTE,  que desde entonces (y hasta su finalización en 1997) se convirtió en la interlocutora,  veedora y mediadora de los intereses comunitarios ante la Administración Municipal.   Bajo la consigna “En Bello la Cultura Necesita Espacio”,  trazó su principal objetivo:  hacer de la Cultura un objeto de política e inversión pública.   Conquistar espacios físicos,  políticos,  sociales y financieros orientados al desarrollo cultural de la ciudad.

 

Una estrategia para estos fines fue la realización anual de los Foros por la Cultura en Bello que, en sus primeras cuatro versiones, lograron ser un ágora de reflexión interinstitucional sobre el devenir cultural del municipio para dar forma gradual a lo que sería la Casa de la Cultura.  

 

En el primer Foro por la Cultura realizado en agosto de 1990  (en el cual fueron ponentes el Movimiento Cultural,  Fabricato,  Extensión Cultural Municipal y la Cámara de Comercio),  REARTE lanzó la propuesta de un modelo urbano pensado desde la cultura,  con mayor inversión pública,  con casa de la cultura,  escuela de artes,  auditorios,  teatro al aire libre,  biblioteca pública digna,  con mirador ecológico en la meseta,  parques y jardines,  y reservas ambientales.  

 

Algunos de estos sueños empezarían a cristalizarse con la llegada del Doctor Federico Sierra Arango (ya fallecido) a la Alcaldía,  quien desde su primera semana de Gobierno  se reunió en su despacho con la Corporación REARTE  (en representación del Movimiento Cultural Comunitario) comprometiéndose en liderar la construcción de la Casa de la Cultura y declarándose aliado de los intereses culturales de la comunidad bellanita.  

 

Fue así como en el Segundo Foro por la Cultura (en 1991) se logró el primer compromiso público de la Administración Municipal para la construcción de la Casa de la Cultura,  mediante el anuncio del congelamiento y compra del lote conocido como Cerro del Ángel,  propiedad de la Arquidiócesis de Medellín.   En este Foro se presentaron públicamente los planos de lo que sería la Casa de la Cultura,  diseñados por los arquitectos bellanitas Francisco José Restrepo Marín y Sergio Mario Agudelo Gómez, siguiendo estos las recomendaciones hechas por el mismo Movimiento Cultural Comunitario.   El proyecto arquitectónico se llamó CIC,  Centro Integrado de la Cultura.

 

En el tercer y cuarto Foro (1992 y 1993),  además de importantes discusiones sobre la realidad cultural de la ciudad,  se irían revelando los informes de los avances de la construcción de este centro cultural.

 

La construcción de la Casa de la Cultura de Bello fue iniciada entonces a principios de 1992 en el tradicional Cerro del Ángel,  con el liderazgo del Alcalde Federico Sierra y el acompañamiento y la veeduría comunitaria de la Corporación Cultural REARTE,  y fue oficialmente inaugurada el 23 de abril de 1993 por el entonces Alcalde Rodrigo Villa Osorio aprovechándose la visita del Presidente Cesar Gaviria.  

 

No obstante,  a pesar de ya haber sido inaugurado,  el Cerro del Ángel permaneció cerrado por algo más de un año,  y sólo fue puesto en funcionamiento tras otras jornadas de presión del Movimiento Cultural Comunitario.   Por esta fecha REARTE logró que la dirección  de la Casa de la Cultural fuera convocada abiertamente por concurso de méritos mucho antes de que la Ley de Carrera Administrativa lo ordenara, quedando en ella tres representantes reconocidos del movimiento cultural:  Jairo Adolfo Castrillón Roldán en el cargo de Jefe de la Casa de la Cultura, y Juan Manuel Múnera Vásquez y Nelson Rojas Montoya en el cargo de Promotores Culturales,  quienes por fin abrieron la casa e iniciaron su labor el 2 de mayo de 1994, bajo la consigna de “dándoles alas a un Bello sueño”.

 

Rápidamente la Casa de la Cultura Cerro del Ángel, respaldada por la Administración Municipal y el movimiento comunitario, desató una intensa dinámica socio-cultural (que alcanzó incluso reconocimiento nacional), llegando a atender durante 1995 (según los registros de usuarios) a más de 230.000 personas en diversos programas:  talleres artísticos,  cineclub  (familiar y cinearte),  proyección de documentales,  conciertos,  conferencias periódicas,  recitales,  grupos de estudio en cultura,  brigadas artísticas en escuelas y barrios,  festivales artísticos comunitarios;  además de servicios como asesorías y préstamo de espacios y recursos logísticos a múltiples actividades de la comunidad  (reuniones,  ensayos,  talleres propios,  etc.).

 

La estrategia fundamental diseñada por los primeros coordinadores de la Casa de la Cultura fue la de hacer que la comunidad sintiera este espacio como suyo,  que se sintiera dueña real de sus espacios y sus recursos,  y que se sintiera con el derecho de autogestionar sus propias actividades.   Igualmente se partió de la política de que ésta sería una casa destinada a la cultura en general (en su dimensión antropológica y social) y no sólo a la promoción de las artes.

 

Esta primera fase del nacimiento de la Casa de la Cultura terminaría el 14 de marzo de 1996,  cuando la administración municipal del Doctor Oscar Suárez Mira suprimió,  en virtud de una reforma administrativa,  el cargo de Jefe de la Casa de la Cultura,  quedando a cargo de ésta el Director Municipal de Extensión Cultural,  para dar paso así a un nuevo período de su historia.  

 

Mientras tanto,  a partir de esta fecha,  el Movimiento Cultural Comunitario y la Corporación Cultural REARTE se dispondrían a dar inicio a la elaboración del Plan de Desarrollo Cultural de Bello,  que sería otra historia a ser narrada posteriormente.

 

 


  [1  El Texto del Nacimiento de la Casa de la Cultura Cerro del Ángel,  es escrito por Jairo Adolfo Castrillón Roldán,  su Director Fundador.

 

 

 

 

Andrés Bello

 

 

Movimiento Cultural de Bello

 

 

Corporación Rearte

 

 

Casa de la Cultura Cerro del Ángel

 

 

Plan de Desarrollo Cultural de Bello

 

 

John Jairo "Otto" Rodríguez

 

 

 

 

 

 

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